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Recupera tu fuerza femenina ancestral con este ritual

Cada luna llena llega con el llamado a reconectar con tu feminidad, a permitir la sutileza y cuestionar la forma en la que nutres tu alma y tu corazón.


La luna llena, en el arquetipo de la Madre, nos invita a honrar los procesos femeninos divinos.


Recuerdo a mi mamá diciéndome que era normal si mi menstruación llegaba cada seis o nueve meses porque a ella así le pasaba, y tengo que aceptar que con el pasar del tiempo me emocionaba tenerla máximo dos veces al año porque me decía que no tenía que preocuparme de los cólicos, de los cambios emocionales, de "sentirme sucia". Hasta hace un par de años ese estado era bien recibido, pero cuando elegí sanar mi vida, aprendí y acepté que eso más bien estaba expresando un rechazo hacia mi feminidad.


Hablando desde mi experiencia, creía que sanar el femenino era conciliarme con mi cuerpo, despertar la sensualidad, permitir la sexualidad ¡y sí!, pero también incluía reconocer, honrar y perdonar al linaje femenino de mi árbol para soltar los estigmas, la competencia, la envidia, el enojo, la sumisión y demás.


Nuestra mamá o la figura que tomó ese rol, fue la encargada de imprimir las emociones básicas acerca de la feminidad y para empezar a sanar ese Divino Femenino es importante recordar que en tu historia hay más mujeres que han actuado desde su propio saber y entender.


Aunque el tema es muy extenso, hoy quiero compartirte un pequeño ritual de reconexión contigo y tu linaje que puedes hacer suavecito y observar en ti las emociones, los sentimientos y los juicios que se despiertan.



Paso #1 - Junta los elementos del ritual


Vas a requerir: pétalos de tres rosas rojas o rosas, un ramito de lavanda y media rajita de canela, un litro de agua para hervir, un incienso, una libreta y si tienes disponible, una vela blanca nueva.


Recuerda que para tener un ritual completo es importante tener los cuatro elementos dentro: tierra (plantitas), agua, aire (incienso) y fuego (vela).


Paso #2 - Enraiza tu energía


Asegúrate de tener un espacio en soledad para que te permitas sentir sin pena. Puedes colocar música suave y sin letra. Enciende tu incienso y tu vela antes de iniciar.


Siéntate en una postura que encuentres cómoda, cierra los ojos y haz un par de respiraciones profundas para conectar con tus sentidos. Visualiza de tus pies o tus piernas el nacimiento de unas raíces que te conectan con la Madre Tierra y con cada inhalación siente la energía pura subir por las raíces a tu cuerpo. Revisa cómo te sientes en todo momento.


"Eres una mujer volviendo a sus raíces. Una mujer que recuerda. Una bruja que despierta.". - Lisa Lister

Paso #3 - Conecta con tus raíces


Cada pétalo de rosa va a representar una mujer de tu linaje, tanto materno como paterno. Si tú sientes que son muchas, retira la cantidad que consideres.


Tómalas entre tus manos e intenciona con un susurro: reconozco a todas las mujeres que habitan en mí.


Cierra tus ojos y siente en tu corazón, ¿Qué sucede dentro de ti?, ¿se despierta enojo, rencor, apretado, frío, raro?, ¿por qué se siente así?. Date un momento para recordar a tu mamá, a tus abuelas, a tus bisabuelas (si las conociste), a las mujeres que conoces a través de historias que te contaron. Si sientes que hay algo que debas decirles, dilo.


Abre los ojos y di en voz alta:

Hoy sano y bendigo a cada una de las mujeres de mi linaje femenino.

Las honro porque gracias al camino que recorrieron, hoy estoy aquí.

Elijo sanar y soltar aquellas creencias, patrones, ataduras y pactos que se hicieron y que están grabados en mí. Me permito amarme desde una nueva libertad y perdono las memorias de las mujeres que me precedieron porque sé que cada una lo hizo lo mejor que pudo.

Que la fuerza y el amor de este linaje me acompañen, y recordarnos que sanando una, sanamos todas.


Paso #4 - Prepara tu baño de poder femenino


Hierve un litro de agua y echa las plantitas, déjalas unos cinco minutos a fuego bajo.

Puedes colar tu agua preparada y agregar un poco más para enfriarla o dejarla a una temperatura aceptable.

Métete a bañar de forma normal y al finalizar vierte sobre ti tu agua de poder y di, acepto el poder de mi linaje, acepto y honro mi camino, reconozco de dónde vengo y decido a dónde voy.


La energía de la lavanda es masculina y se usa en trabajos de protección, purificación, amor, paz y felicidad. La canela también es masculina y se usa en trabajos de sanación, poder, protección y amor. Ambas te van a ayudar a contener la energía femenina de tu ritual y ayudar en el proceso de sanación.



Paso #5 - ¿Quién eres y en quién quieres convertirte?


¡Toma tu libreta y anota tu experiencia!

¿Cómo te sentiste reconociendo que eres la compilación femenina de tu linaje?

¿Estás lista para tomar tu responsabilidad y aceptar que tu historia no tiene que ser la de tus ancestras?

¿Reconoces los patrones o creencias que te enseñaron y que estás lista para dejar ir?


No olvides hablarte con amor...


Sin importar cómo sea tu conexión, recuerda ser amorosa contigo y nunca juzgar el proceso. La actividad de escribirlo o hacer journaling te va a ayudar a transmutar las emociones, y más adelante cuando lo vuelvas a hacer, podrás darte cuenta si el sentimiento ya es distinto.


Cuéntame, ¿cómo es tu relación con tu linaje femenino?


*Imagen: “The Daughter of the Daughter of My Daughter” de Julie Dillon

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